Crueldad infantil

Carlos es un niño tímido, le cuesta relacionarse con los demás niños. En todo se cree inferior, cuando en el patio se organizaban partidos de fútbol, a él era el último al que elegían, y si el número de niños era impar, era el que no jugaba. 

¿Cuántas horas de recreo se pasó llorando porque nadie jugaba con él?, ¿cuántas veces iba al lavabo para que no lo vieran llorar?

Cuando llegaba a su casa empezaba a ser feliz, pero al día siguiente volvía la pesadilla, le hacían caer por las escaleras para reírse de él. Recuerda una vez que del empujón que le dieron bajó más de 15 escaleras rodando, se hizo una brecha en la rodilla y le dieron 5 puntos. Él nunca dijo por qué cayó rodando, tenía miedo de decir la verdad.

También aquella vez que le cogieron su bocadillo, le quitaron el embutido y le pusieron caca de perro, o cuando le quitaban los deberes que traía hechos de casa y el profesor le castigaba por no hacerlos.

Otra vez le quitaron en invierno la ropa cuando estaban haciendo gimnasia y se la pusieron bajo la ducha, se tuvo que ir a casa con la ropa de gimnasia y la mojada en una bolsa. En su casa contó que se la olvidó en la ducha y se le mojó.

También en su recuerdo están la cantidad de veces que le humillaron delante de unos y otros. O cuando le quitaron el dinero de una excursión y dijo en su casa que se le perdió, con la consiguiente reprimenda de sus padres.

Aquellos compañeros de colegio eran crueles y por eso él tenía pensada la solución. Escribió aquella carta:

“Queridos padres, no puedo seguir viviendo en esta situación, nadie me quiere, solo vosotros. Me voy, no quiero vivir más esto, cogeré otro camino. No quiero que estéis tristes, todos mis juguetes se los dais a los niños que no tengan. Os quiero mucho.”

Esta es la carta que se encontró una persona que hacía deporte al pasar junto al poste del kilómetro 666 a la altura del faro de Calella, por allí se fue Carlos para no volver jamás.

P.D. Si tienes hijos o vecinos infantiles obsérvalos siempre, cualquier cambio de actitud puede ser un grito pidiendo ayuda. Enseña a los niños a identificar el acoso y cómo afrontarlo de manera segura.

2020-05-11T18:17:12+01:00 11/05/2020 | 18:17|Categories: Columnes d'opinió, Los lunes al sol|
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