Amor destructivo

2021-03-08T22:09:39+01:00 08/03/2021|

La pareja salió del médico. Ella no se encontraba bien desde hacía un tiempo. Después de hacerle análisis y varios controles, los resultados eran siempre igual: “usted está bien, nada está alterado”. Los doctores pensaron que posiblemente era una depresión. En casa el marido la cuidaba, llevaban más de 30 años casados y siempre los dos juntos. Él se encargaba de todo: limpieza de casa, planchar, cocinar… en fin todo lo relacionado con la casa. Ella estaba muy enamorada de su marido y siempre le agradecía todo lo que estaba haciendo por ella.

Aquel día, cuando amaneció, ella seguía encontrándose peor y no quiso levantarse de la cama. El marido le dijo:

-Cariño, voy al súper a comprar varias cosas, ¿necesitas algo?

-No, ves tranquilo, yo me quedo en la cama hasta que tú vuelvas.

Después sonó la puerta y se marchó a la compra. Al rato ella sintió necesidad de ir al lavabo, cogió fuerzas y se levantó. Cuando estaba en el cuarto de baño, un mareo le hizo caer y golpearse la cabeza con una puerta y empezó a sangrar. Media hora después llego el marido, dejó las cosas en la cocina y se dirigió a la habitación a ver como estaba su esposa. Al llegar al lavabo se asustó, se acercó lentamente a ella y comprobó que respiraba, la cogió y la llevó a la cama. La dejó acostada y cogió el teléfono para llamar una ambulancia, que llegó en diez minutos. Hicieron las primeras curas y se la llevaron al hospital. Quedó ingresada, fueron 15 días de ingreso. El marido estuvo todos los días junto a ella. Los doctores no encontraron nada en todas las pruebas que le hicieron, ella se encontraba mejor y le darían el alta al día siguiente. Fue un cambio impresionante, parecía una mujer nueva y con fuerzas para salir adelante.

Llegaron a casa y después de cenar se acercó a su marido y le susurró al oído que le apetecía hacer el amor con él. Lo hicieron y descansaron toda la noche. Por la mañana, el marido se levantó temprano y le preparó el desayuno. Cuando ella despertó, tenía todo preparado, desayunaron juntos y salieron a pasear. Al mediodía ella quería cocinar a lo que él se negó.

-Estás un poco débil todavía, yo cocinaré igual que cuando estabas mal.

-Te quiero cariño, en tres vidas no te puedo pagar lo que haces por mí.

Él se dirigió a la cocina y preparó un caldo para hacer sopa. Cuando estuvo la mesa preparada se sentaron a cenar. Pasaron varios días y ella empezó otra vez con mareos y cansancio, cada día se encontraba peor y no quería ir al médico. Descansaría y se le pasaría. Después de varias semanas encontrándose mal llamarón al médico que fue a visitarla, la auscultó y no vio nada raro solo que el cansancio y fatiga que decía tener no eran normales. Le puso una inyección de un complejo vitaminado a ver como evolucionaba. Pidió ir al lavabo antes de marcharse y el marido le acompañó hasta él.

El doctor entró en el lavabo y después de lavarse las manos cogió un pequeño frasco de una repisa y se lo guardó en el bolsillo. El doctor esperó los resultados de la prueba de ese frasquito y se sorprendió del resultado. Cogió el teléfono y llamó a la policía, la cual siguió al esposo durante unos días y consiguieron lo que querían, la prueba necesaria para acusar al marido de intento de asesinato. Por eso cuando estuvo en el hospital se recuperó, todo lo que comía era la comida del centro. Cada semana se acercaba a un sitio donde compraba esos frasquitos que después ponía en la sopa de su esposa para envenenarla. Cada día le ponía un poco y nadie detectaba ese nuevo veneno, no salía en ningún análisis, pero ¿por qué?

Después de mucho investigar, la policía descubrió que el marido tenía una amante que lo estaba extorsionando con contar lo suyo si no pagaba y desde hacía cinco años tenía un seguro de vida a nombre de su esposa. Si ella moría, él cobraría 150.000 euros, por eso la quería matar, para pagar y él ser libre. La mujer después de recuperarse se marchó de la ciudad y varios años más tarde conoció a otra persona con la que compartió su vida, pero nunca pudo olvidar a la persona que estuvo a punto de matarla.

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