Amor musical

2021-05-31T18:16:43+01:00 31/05/2021|

El cartel del concierto estaba por todas partes, el gran Manuel Mar actuaba en la ciudad. Todos querían ver al gran Manuel, la gente se acercaba al hotel donde se alojaba para intentar pedirle una foto o un autógrafo, esta es la realidad de los fans.

En la habitación 325 del hotel Monteras estaba Manuel tumbado en su cama, como siempre sin nada ni nadie para hablar, no sabía quién era el que daba esas órdenes, pero nadie podía entrar en la habitación de él. Solo su mánager. Él de vez en cuando se acercaba a la ventana para ver la calle, pagaría por poder salir a la calle y pasear como una persona normal, pero era imposible: era poner un pie en la calle y una avalancha de gente venía sobre él. Se sentía deprimido aunque lo tenía todo: dinero, fama y si quería una mujer también las había dispuestas a todo por estar en la cama con el famoso Manuel Mar.

Llegó la hora del ensayo y Manuel, rodeado por el guardaespaldas, se dirigió al recinto donde cantaría esa noche. En el trayecto, el mánager le explicó los detalles de todo. La estilista le tenía preparada la ropa que se pondría para actuar y tendría que pasar por peluquería en el hotel, todos dirigían su vida menos él. El escenario era grandioso, lo normal para una estrella como él. Los músicos ya hacían las pruebas de sonido, al rato hicieron una pausa y Manuel se sentó junto a ellos, era el momento donde se sentía persona, donde se contaban anécdotas de la gira y los problemas familiares, se reía con las cosas de los hijos de los músicos, eso era aire puro para él.

Se acabó el descanso y tenían que continuar los ensayos, pero fue justo al pasar junto a la caja de conexiones cuando se escuchó la explosión y Manuel cayó de espaldas a cinco metros de donde estaba. Los demás se fueron acercando para ver como se encontraban todos, los músicos no tenían prácticamente nada, solo algunos rasguños y dolor en los oídos, Manuel era el único que no se movía, estaba inerte en el suelo. Cuando se acercaron quedaron horrorizados, tenía toda la cara y las manos quemadas por la explosión.

La ambulancia llegó rápido y se lo llevaron a un hospital especializado en quemados, el Hospital Universitario de Getafe. La llegada fue por urgencias, los médicos evaluaron las heridas, decidieron que tendrían que hacer algún injerto de piel para mejorar su aspecto. Después de las primeras curas lo llevaron a planta, allí las enfermeras lo trataban súper bien, nadie conocía al herido pues su auténtico nombre era Juan García. Nadie lo visitaba, al principio su mánager y los músicos.

Ya llevaba ocho meses en el hospital con unas cuantas intervenciones en el rostro y las manos y era muy feliz, en la planta del hospital lo trataban bien, como a cualquier otro, pero nadie conocía su identidad real. Para todos era Juan. Una de las enfermeras hablaba mucho con él, hablaban de cosas de la vida, deportes, informática, música y muchas otras cosas, un día ella le dijo que uno de sus cantantes favoritos era Manuel Mar, pero que hacía casi un año que no sabía nada de él, parece ser que tuvo un percance en un concierto en Oviedo y desde entonces desapareció del panorama musical.

–¿Qué es lo que te gusta de él? –preguntó Juan.

–Las letras de sus canciones, me encantan –contestó la enfermera.

Siguieron hablando cada día y un día que le dejaron salir, él la invito a tomar algo. Era su primera salida y se encontraba a gusto con ella. Se vistió con alguna de la ropa que le trajeron después del accidente y esperó que ella lo pasara a buscar. Mientras esperaba, recordaba a sus padres que fallecieron en un accidente cuando él empezaba en la música, como le gustaría que estuvieran con él. A la hora acordada, ella pasó a buscarlo y se dirigieron hacia el centro de la gran ciudad, merendaron algo en la pastelería Mallorquinas de Puerta del Sol y a la hora de la cena comieron algo rápido en el Museo del Jamón. Después marcharon a ver El Rey León, fue una velada muy agradable, aunque él se sentía incómodo pues todos le miraban, no por conocerlo, solo lo miraban por el impacto de su cara con muchas secuelas del accidente.

Cuando él la dejó en la puerta de su casa, ella lo miró fijamente y acercando sus labios a los de él le dio un profundo beso de amor. Dos meses después, Juan le dijo que se tenía que marchar a Estados Unidos para las últimas operaciones estéticas en manos y cara, una verdad a medias, pues aparte de alguna pequeña operación a lo que iba a Estados Unidos era a grabar un último disco para presentarlo en todo el mundo el 14 de febrero.

Durante el tiempo que estuvo en Estados Unidos cada día hablaba con ella. A pesar de su accidente, era más feliz que antes, nadie se acercaba a él por guapo o por famoso.

A principio de febrero, ella recibió dos entradas para el concierto de Manuel Mar, del que nadie sabía nada desde el día que se suspendió un concierto en Oviedo, nadie vio ninguna foto de él después de ese día, nadie sabía donde estaba, solo su mánager y algún amigo músico.

Manuel llamó a la enfermera y le comunicó que posiblemente en febrero pasarían unos días juntos. Ella se puso súper contenta y le comentó que alguien le envió dos entradas para el concierto de regreso de su ídolo Manuel, pero sin nombre de remitente. En principio pensó en ir con alguna compañera, pero ya que estaría él si le apetecía podían ir juntos.

–De acuerdo, si estoy te acompañaré.

Pasaron los días y se acercaba el 14 de febrero. La música de Manuel sonaba en todas las emisoras de radio, en tertulias musicales todos comentaban lo mismo, que desde el día de Oviedo nadie había visto a Manuel Mar. Llegó el día y él le comunicó a ella que una hora antes del concierto la pasaría a buscar. Por la mañana, él se dedicó a los ensayos. Cuando pasaba junto al punto de conexiones a él le entraba miedo, pero acabo superándolo. Una hora antes, Juan recogió a la enfermera y entraron por la puerta reservada a los VIP.

–Buenas entradas te mandó el admirador secreto –le dijo él.

–La verdad es que estoy sorprendida yo también.

Faltaba media hora para empezar el concierto y Juan le comentó a ella que tenía que salir a la calle para ver a un amigo que se marchaba de la ciudad y quería despedirse. A ella le fastidió un poquito, pero entendió que quisiera despedirse de su amigo.

A las 10 en punto empezó la música, se apagaron las luces y solo quedó un punto de luz en el escenario. Manuel Mar salió al escenario todo vestido de negro y con una máscara grande tapándole la cara. Sonaron los acordes del primer tema y la voz de Manuel se escuchó por encima de la música. Una silla en la parte derecha del escenario fue iluminada por un potente foco, la voz de Manuel dijo.

–La señorita Adela María Rodríguez, suba al escenario por favor –a ella se le aceleró el corazón. ¿Por qué la llamaban a ella? Subió mientras le temblaban las piernas y le dijeron que se sentara en la silla. Él empezó un pequeño monólogo explicando el accidente y que gracias a la labor profesional de las enfermeras y sus sentimientos personales había conseguido que tuviera ganas de volver a la música y todo se lo debía a ella. En este momento, se quitó la máscara y se escuchó un murmullo en todo el recinto. La cara era muy diferente y aunque en las manos se le disimulaban por los guantes, la gente se sorprendió mucho. Pero todo acabó cuando empezó a cantar todos sus temas dedicados a ella, que solo podía llorar porque la persona que amaba era también su ídolo musical.

Cuando acabó solo le preguntaba ella a él.

–¿Por qué?

Y la respuesta era clara.

–Quería un amor hacia mí por ser yo, no por ser un famoso cantante. Te quiero –se fundieron en un beso y las más de 10.000 personas que estaban solo podían hacer que aplaudir y llorar de emoción.

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