Viaje Misterioso (I)

2021-07-26T16:43:58+01:00 26/07/2021|

Mercedes es una mujer actual, le gustan las relaciones una tanta sorpresa, por eso estaba en varias redes de buscar pareja o lo que surja.

En Tinder vio varios perfiles que le gustaron, pero no se decidió.

Hasta que aquel día le llegó una carta sorpresa, no ponía remitente solo se podía leer en un papel que tenía en el interior: “desde que vi tu perfil no he parado hasta encontrar tu dirección y quiero una cita, te propongo que vallamos a Praga, la ciudad de las mil cúpulas de oro, si aceptas aquí tienes todo lo que necesitas”.

Abrió el sobre y pudo ver dos billetes de avión para Praga y una reserva en el hotel Hilton, en una lujosa suite alojamiento de cinco estrellas. ¿Qué más podía pedir?

Sintió miedo. ¿Y si era un psicópata que quería matarla? ¿Cómo supo todos sus datos? ¿De dónde los saco? Tenía que reflexionar mucho, pero tenía poco tiempo solo faltaba una semana para el día del viaje.

Durante toda la semana no pudo descansar bien, no podía conciliar el sueño. Miraba los billetes de avión ida y vuelta y la reserva de hotel y le entraba un poco de pánico.

¿Pánico a qué? Y cada día recibía un ramo de rosas de una floristería diferente, quedaban dos días y no lo tenía decidido todavía.

Había tenido multitud de encuentros con hombres y nunca sintió miedo, al contrario, siempre deseo y excitación. Y, ahora ¿porque tenía esa sensación?

Marcó un número de teléfono, seis tres siete cinco cuatro tres —- quería hablar con su mejor amiga quedaron en una cafetería cercana al trabajo: ¿Qué hago? preguntó Mercedes

-Tienes que ir, si quisiera hacerte algo te lo podía hacer en tu casa. Conoce todos tus datos y si te quisiera matar, ¿por qué enviarte rosas cada día?

– ¡Tienes razón! el viernes me marcharé a esta aventura, si pasa algo, cuéntale a la policía todo, ¿de acuerdo?

Viernes, siete de la mañana, el vuelo a Praga se estaba preparando. En la terminal del aeropuerto muchos pasajeros ya esperaban para embarcar,

Mercedes miraba a todos los pasajeros a ver si alguno coincidía con sus ideas de la persona que esperaba. Allí había una pareja de enamorados en viaje de luna de miel, un par de familias y algunos hombres y mujeres, pero ninguno le llamó la atención.

-Pasajeros con destino a Praga embarquen por la puerta tres.

Nerviosa sacó el billete del bolso y se acercó al mostrador para embarcar. En ese momento le vino un flash ¿y si los pasajes eran falsos y todo era una broma?

Al fin le toco a ella, y con manos temblorosas le dio el billete a la azafata, la chica cogió el pasaje de avión y lo escaneo, levanto la vista y con una sonrisa le dijo: -que tenga buen viaje y disfrute de la república checa.

Pudo respirar profundamente todo era real. El tiempo que tardó en llegar fueron unas dos horas y media y al fin aterrizó en el aeropuerto internacional de Praga.

Desde la terminal al hotel no tardo el taxista ni media hora y le cobro unas 600 coronas, en euros serían unos 25.

El hotel era impresionante, todo de cristales y seis restaurantes en el interior. Los ascensores eran panorámicos, todo parecía un sueño. El recepcionista se dirigió a ella en un correcto castellano, -buenos días, señora Mercedes le estábamos esperando, la suite la tiene preparada, el botones le acompañará.

Necesitaba que alguien le pinchara para comprobar que no era un sueño. Entró en la habitación y se quedó con la boca abierta, era casi tan grande como su pisito, dos cuartos de baño una sala anexa a la habitación y una cama super grande, más de dos metros, era un sueño.

Pero ¿quién pagaba todo esto y por qué? Miró en la mesita y tenía una botella de champán francés y una nota: “Bienvenida a Praga la ciudad de las mil iglesias, espero que podamos disfrutarla juntos”

Llamó al botones y le pregunto quién dejo la nota.

-No lo se lo hicieron telefónicamente y todo está pagado. -Gracias-, contestó Mercedes al botones. Se acercó a la ventana y podía ver desde ella el famoso río Moldava y se intuía el puente de Carlos. En ese momento sonó el teléfono de la habitación. – ¿Sí? — respondió Mercedes, al otro lado una voz distorsionada le contestó: -Buenos días, espero que en el viaje no tuviera ningún contratiempo, tenía muchas ganas de verla y cuando la vi en la recepción el corazón se me disparo. Es usted preciosa, tengo ganas de estar juntos en esa cama tan grande que tienes en la habitación, le recomiendo que suba a la azotea, hay un bar panorámico desde donde podrá ver toda Praga-.

Acto seguido colgó, subió hasta la azotea y, efectivamente, las vistas eran impresionantes; pero más que las vistas ella miraba a todos los que estaban para intentar conocer a esa persona tan especial. Era imposible reconocer a alguien que no sabias como era físicamente.

Bajó otra vez a su habitación y se dio una ducha refrescante, mientras se enjabonaba se sintió excitada y con deseos de encontrar al enamorado misterioso.

“Esta tarde a las cuatro te espero en la iglesia de San Nicolás no faltes”. Esto es lo que ponía una nota que le dio el botones. ¿Por qué no se daba a conocer y podían pasar esos días juntos?

Llegó a la iglesia a la hora en punto y entró. Dentro no había nadie, solo ella un vigilante y todo el arte de los murales y esculturas. Se dirigió al vigilante y le pregunto: -Ya cierran?, que no veo a nadie-. -No-, contestó el vigilante, -una persona pago lo necesario para que usted fuera la única visitante durante esta hora.

– ¿Quien?

-Yo no lo sé, solo recibo órdenes-. Sonó el móvil en ese momento y otra vez la voz distorsionada le hablaba. -Eres tan bonita como todas las obras de arte que hay rodeándote-.

– ¿Dónde estás? -, preguntó Mercedes

-Pronto nos veremos-, y se cortó la comunicación. Ella continuó visitando la iglesia y escuchó unos pasos en la parte del altar mayor, se dirigió hacia el lugar para descubrir quien estaba con ella Cuando llegó solo pudo ver como una puerta se cerraba; la abrió y solo era la puerta de una salida lateral, pero no vio a nadie. En ese momento una mano se apoyó en el hombro y antes de girarse, escuchó….

Continuará………………………………

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